sábado, 7 de junio de 2014

Necesitando

En aquel entonces yo quería necesitarles, era lo unico que conocia, la unica manera de sentir era sintiendo desesperadamente. Noche tras otra, un desfile de cuerpos en mi cuerpo, de besos en mis besos. En aquellos días no existía eso de la reafirmación de la autoestima, ni de las pendejadas de valorarse. Era toda una bacanal, de deseos, de jugar a crear necesidades. Mientras tanto, como dice una de esas canciones pendejas que andan por ahí modificada a mi propio gusto: estaba en el invierno de mi vida, y las mujeres que conocí eran mi único verano. Ahora, al despertarme en una nebulosa de recuerdos difusos y mirando al techo, no puedo evitar preguntarme de donde viene esa levedad en la que me encuentro. Como que si se filtrara un viento, por debajo de mi ventana, por una rendija, me iría volando a cualquier sitio.


Mi cuerpo, siempre presente, como en las misas de los muertos ‘de cuerpo presente’, aquí y disponible para venerar cualquier alma encandilada, cualquier deseo, para hacer realidad cualquier fantasía. Imagino que soy demasiado retorcida como para ser la esposa ideal, me gusta la sangre, el fuego y creo que hay espíritus a mi alrededor. Tampoco quiero, ser esta diosa,